Las diosas vulnerables
Hera: el arquetipo del compromiso
El patrón del compromiso: la capacidad de vincularse, ser leal y atravesar dificultades con una pareja en vez de irse cuando se acaba la magia.
Diosa del matrimonio. Los romanos la llamaron Juno.
Qué la mueve
El vínculo, y su reconocimiento. No basta con convivir: quiere que se sepa, y una gran boda le parece infinitamente preferible a un trámite.
Papel que favorece
La esposa. Lo que aporta se ve mejor por su reverso: sin este patrón, alguien puede encadenar relaciones cortas y abandonarlas en la primera dificultad.
Forma de conciencia
Difusa (hacia fuera)
Peso del arquetipo
De los que más dictan la conducta
Decir que no
En un punto medio
Actitud, en el cuadro del libro
Habitualmente extravertida
La autora asigna esta actitud en su cuadro de síntesis, y ella misma avisa de que la correspondencia con los tipos psicológicos solo se sostiene cuando hay UN arquetipo dominante: con dos o más, la misma persona puede resultar introvertida o extravertida según la circunstancia y según cuál prevalezca.
Capítulo 8, páginas 119-142 del ejemplar consultado. Fuente: Bolen, Las diosas de cada mujer: una nueva psicología femenina.
En esta página
Tres señales
- Su pareja va primero y todo el mundo lo nota: lo mejor se guarda para ella y el resto queda en suspenso hasta consultarle.
- El trabajo es algo que hace, no parte de lo que es: puede ser muy buena y obtener reconocimiento y, si no está emparejada, nada de eso le parece tener importancia.
- Cancela planes con amigas si su pareja le propone salir.
Con qué este NO es tu patrón
Si estar sin pareja te resulta un estado cómodo y no un vacío; si tu trabajo es parte de quién eres y no algo que haces mientras; o si cuando te han engañado tu rabia fue contra quien te engañó y no contra la otra persona, este patrón no te describe, por mucho que valores el compromiso.
Las otras de las diosas vulnerables
Comparten grupo con Hera, que en este mapa significa compartir cualidad de conciencia: el eje con el que la autora separó las siete. Si este patrón no es el tuyo, son las siguientes que conviene descartar.
- Deméter: el arquetipo de nutrir. El patrón de nutrir: el impulso de sostener el crecimiento de alguien, con alimento físico, emocional o espiritual.
- Perséfone: el arquetipo de la receptividad. El patrón de la receptividad: mirar primero y esperar a que la situación se aclare, en vez de decidir y empujar.
Y fuera de los dos grupos con varias queda una séptima, sola en el suyo: Afrodita: el arquetipo del encuentro.
Con cuál se confunde
Lo que el libro dice cuando pone a Hera al lado de otra. No están las seis: Bolen no compara todos los pares, y los que no aparecen aquí es porque no los compara, no porque se distingan solos.
- Deméter (150, 152). El estatus, que a Hera le importa, a Deméter no le importa. Y viene de lejos: de niña, la pequeña Deméter mece muñecas-bebés y quiere cuidar a los bebés de los vecinos, y la pequeña Hera prefiere Barbie y Ken.
- Artemisa (61, 130). Las dos se encolerizan, y no con la misma persona: Artemisa se enfada con el hombre o con los hombres que la desprecian o que no tratan con respeto lo que ella valora, y Hera se encoleriza con «la otra mujer». Y al casarse, Hera cambia de nombre y considera ese día el más significativo de su vida; Artemisa conserva el suyo.
- Afrodita (197). Hera fue seducida; Afrodita fue libre de escoger. Es el dato que decide la ficha de Afrodita: en todas sus relaciones el deseo fue recíproco, y a diferencia de Hera nunca fue escogida como víctima.
Las comparaciones son de la propia autora. Fuente: Bolen, Las diosas de cada mujer: una nueva psicología femenina.
Qué hace bien
Establecer un compromiso para toda la vida; fidelidad.
Dificultades
- La rabia apunta al lado equivocado. La ira no va contra quien la engañó: va contra la otra persona. El patrón desplaza la culpa de aquella de quien se depende emocionalmente hacia un tercero.
- Expectativas frustradas. Proyecta en la pareja la promesa de que el matrimonio la realizará, y se siente engañada cuando no se cumple. La culpa no era del otro: era de la expectativa proyectada.
- Atrapada entre el arquetipo y la cultura. Bolen es explícita: el arquetipo, apoyado por la cultura, se opone a que salga de un mal matrimonio, y las creencias religiosas y las esperanzas de la familia pueden «conspirar» para mantenerla atada a un alcohólico o a alguien que le pega.
Vías de crecimiento
- Resistirse a comprometerse hasta conocer el carácter de la otra persona, con las preguntas concretas: qué madurez emocional tiene, si le importa la fidelidad, cómo se lleva consigo misma, hasta qué punto son compatibles.
- La solución de Hefesto: transformar la rabia y el dolor en obra, como la furia del volcán que se contiene y se convierte en energía para fabricar algo.
- Reciclarse: en el culto anual la diosa era doncella, realizada y viuda, y el círculo volvía a empezar. Permite «enviudar» de un vínculo vacío y elegir otra vez.
No es un retrato fijo
La mitología de las tres diosas de este grupo tiene tres fases, y por eso su ficha no se puede leer en presente plano: una fase feliz y de realización, una fase de víctima y sufrimiento y una fase de restablecimiento y transformación. Se pueden atravesar deprisa o habitar durante años.