Las siete diosas de cada mujer
Siete patrones internos que la analista junguiana Jean Shinoda Bolen describió usando figuras de la mitología griega. Cada ficha lleva tres señales concretas y un párrafo que dice con qué ese patrón NO es el tuyo.
De quién habla esto, y de quién no. El libro está escrito sobre mujeres, y su autora publicó un volumen aparte sobre arquetipos masculinos. Aquí se mantiene ese alcance en vez de estirarlo: decir que estos siete valen para cualquier persona sería afirmar algo que la fuente no dice.
Los siete arquetipos y su reparto en tres grupos. Fuente: Bolen, Las diosas de cada mujer: una nueva psicología femenina.
Los siete
- Diana para los romanosArtemisaEl patrón que hace posible buscar metas propias en el terreno que una misma elige, sin necesitar que nadie más las comparta.
- Minerva para los romanosAteneaEl patrón de la estrategia y el sentido práctico: entender el problema, partirlo en pasos y quedarse con lo que funciona.
- Vesta para los romanosHestiaEl patrón de la atención puesta hacia dentro: hacer lo que hay que hacer y quedarse en paz, sin necesitar público ni resultado que lo justifique.
- Juno para los romanosHeraEl patrón del compromiso: la capacidad de vincularse, ser leal y atravesar dificultades con una pareja en vez de irse cuando se acaba la magia.
- Ceres para los romanosDeméterEl patrón de nutrir: el impulso de sostener el crecimiento de alguien, con alimento físico, emocional o espiritual.
- Proserpina para los romanosPerséfoneEl patrón de la receptividad: mirar primero y esperar a que la situación se aclare, en vez de decidir y empujar.
- Venus para los romanosAfroditaEl patrón de la intensidad del encuentro: la atención que transforma aquello sobre lo que se posa, en una relación o en un trabajo creativo.
Cómo se agrupan, y quién los agrupó
Las siete se reparten en tres grupos según su forma de conciencia, su papel favorecido y lo que las mueve. Los tres ejes son de la propia autora; el reparto, en cambio, no viene entero de donde parece.
- Las diosas vírgenes (Artemisa, Atenea, Hestia). Es el único de los tres grupos que ya existía como grupo en la antigua Grecia. Los otros dos los agrupó Bolen.
- Las diosas vulnerables (Hera, Deméter, Perséfone). Esta categoría no viene de la mitología griega: la agrupó Bolen. Conviene saberlo antes de leerla como si fuera antigua.
- La diosa alquímica (Afrodita). También es clasificación de Bolen, y la categoría existe para una sola diosa porque ninguna de las otras dos la contenía.
Cuando dos tiran a la vez
Lo interesante casi nunca es cuál de los siete es el tuyo, sino qué pasa cuando dos quieren cosas incompatibles. El libro dedica su capítulo de síntesis a eso, y es la parte que ningún test de arquetipos ofrece.
Qué hacer cuando dos tiran en direcciones distintas
Por qué esto cambia con el tiempo
Es la pregunta que se hace cualquiera al repetir un cuestionario y que casi ninguno responde. El libro dedica un capítulo entero a de qué depende que un patrón esté activo, y no da una respuesta vaga: la predisposición de cada una, lo que la familia premió o desalentó —y ahí avisa de que la oposición no cambia el patrón, solo hace que una se sienta mal por tenerlo—, la cultura, las hormonas a lo largo de la vida, las personas y lo que pasa, lo que una hace —meditar, estudiar, salir al monte— y la etapa vital: la mitad de la vida suele marcar un cambio, porque palidece el patrón que dominaba y emergen otros.
Por eso un resultado de hoy no es un diagnóstico de siempre, y por eso tampoco tiene sentido buscar «el de verdad».
Qué es esto y qué no
Es un vocabulario para mirarse, no una medida. Un arquetipo no es algo que se tenga o no se tenga: son varios a la vez, cambian con el tiempo y algunos son antagónicos entre sí, cosa que el propio libro describe. Lo útil de las siete fichas no es reconocerse en una, es poder descartar seis.
Y sobre la idea misma de arquetipo, conviene bajar el volumen. La revista de la propia psicología analítica —no un escéptico de fuera— concluye que no hay fundamento científico firme para sostener que patrones simbólicos complejos se transmitan de modo que toda persona tenga acceso a ellos, y que la transmisión solo puede teorizarse por cultura y socialización, no por biología. Eso no derriba lo que sigue: lo reencuadra.
Fuente: Roesler, «Are archetypes transmitted more by culture than biology?».