Las siete diosas
Cuando dos tiran en direcciones distintas
Lo interesante casi nunca es cuál de los siete patrones es el tuyo. Es qué pasa cuando dos quieren cosas incompatibles a la vez, que es lo que ocurre cada vez que hay algo importante que decidir.
El comité
La imagen es de un analista junguiano, Joseph Whellwright, y Bolen la toma prestada: dentro de la cabeza hay algo parecido a un comité sentado alrededor de una mesa. Varias partes de uno mismo, unas ruidosas y exigentes y otras calladas. Y en la cabecera, un ego que preside: decide quién habla y cuándo, participa, observa y resuelve.
Presidir no es fácil cuando los miembros reclaman poder. Y la pregunta que organiza todo el asunto no es qué parte tiene razón, sino quién está presidiendo.
Cuatro maneras en que funciona ese comité
Son descripciones, no un diagnóstico, y nadie está en una sola: se cambia de una a otra según el asunto y el momento.
- Todas son oídas. El ego preside de verdad: escucha lo que dice cada parte, tiene en cuenta la realidad y tolera la tensión sin cerrar el tema antes de tiempo. La resolución llega después de aclarar el problema, no antes. Puede tardar cinco minutos si lo que se decide es qué hacer un domingo, o cinco años si es un cambio de vida. Que tarde no significa que esté atascado.
- Gana una, luego la otra. El ego se pone del lado de la que manda en ese momento, sin decidir nada. Primero se impone una parte y consigue lo que quiere; después la otra. Terminar algo y volver a ello una y otra vez. El conflicto parece interminable porque nunca se resuelve: se turna.
- Todas hablan a la vez. El ego queda sobrepasado y no distingue qué dice cada voz. Una de las mujeres del libro lo describe como tener una lavadora funcionando dentro de la cabeza. Suele ser temporal, y aparece justo después de algo nuevo o amenazante. Lo que ayuda es descomponer la aglomeración: hablarlo con alguien, o escribirlo, para separar un amasijo en preocupaciones distintas.
- Unas mandan y a otras no se las deja hablar. El ego reconoce solo a algunas partes y silencia a las que expresan necesidades que le parecen inaceptables. En la superficie no parece haber ningún conflicto. Justo por eso es el más difícil de ver desde dentro: lo callado se expresa por otro lado. Olvidar la cita que no se quería, quedarse absorta y llegar tarde a la oportunidad, un malestar del cuerpo, un estado de humor que no se explica.
El cuarto es el que cuesta ver, y por eso va con más detalle. Cuando una parte no tiene permiso para hablar, no desaparece: se expresa por donde puede. El libro cuenta el caso de una mujer que no podía negarse a un favor sin sentirse egoísta, y que «olvidó» la cita; y el de una actriz que deseaba el papel, ensayó hasta el último minuto, «perdió la conciencia del tiempo» y falló la prueba. En los dos casos lo que no se dijo en la mesa salió por un acto.
La metáfora del comité y sus cuatro modos, capítulo 13, páginas 222-229 del ejemplar consultado. Fuente: Bolen, Las diosas de cada mujer: una nueva psicología femenina.
Por qué te sientes más de una persona
Varias pueden «turnarse» en vez de pelear, y entonces alguien es eficaz y estratégica en el trabajo y solitaria y tranquila en casa, sin que ninguna de las dos sea una máscara. El libro lo dice así: en cada situación se sienten auténticas.
Y por qué eso hace que los tests fallen
Aquí está el párrafo que más le sirve a este sitio, y lo escribió la propia autora en 1984. Cuando hay un solo arquetipo dominante, los tests de tipo psicológico suelen concordar. Cuando hay dos o más, una persona no se ajusta forzosamente a ningún tipo: puede salir introvertida o extravertida según la circunstancia y según cuál prevalezca.
Veinte años después, alguien lo midió y le dio la razón. Una tesis doctoral construyó una escala sobre este mismo modelo y el análisis factorial no produjo los siete factores que la teoría predice. Visto desde aquí, no es solo un fallo del instrumento: es lo que cabía esperar de un modelo cuya propia autora dice que la mayoría de la gente lleva varios patrones activos a la vez. Qué encontró esa tesis, en detalle.
La tarea difícil es la contraria de la que te sale
El último capítulo del libro tiene un hallazgo simétrico y muy concreto: lo que cuesta aprender no es más de lo que ya se te da bien, sino justo su reverso.
- Para quien ha sido complaciente como Perséfone, ha puesto a su pareja por delante como Hera o ha antepuesto las necesidades ajenas como Deméter, la tarea difícil es afirmarse. Y Bolen añade algo que conviene no saltarse: además va en contra de la educación que recibieron.
- Para quien va acorazada como Atenea, es independiente como Artemisa o se basta a sí misma como Hestia, la tarea difícil es la contraria: arriesgarse a la intimidad y a volverse vulnerable. Confiar en alguien, necesitar a alguien, hacerse responsable de alguien. Expresarse y arriesgarse en el mundo les puede resultar fácil; esto no.
Dicho de otro modo: si una ficha te describe bien, lo que tiene para ti no está en sus virtudes. Está en su contrario.
El coste de lo que no se elige
Y una idea que Bolen se trajo de un curso de economía y usa en la consulta: el coste real de algo es aquello a lo que renunciamos para obtenerlo. El camino no tomado. Por eso hay dos formas de no decidir que se parecen poco entre sí y acaban igual: acomodarse a lo que decide otra persona —para poder decir después «yo en realidad no quería, fue idea tuya»— y quedarse en la encrucijada, que también es una decisión, la de no actuar. Se puede pasar diez años ahí.
La tarea heroica de cada patrón y el coste del camino no tomado, capítulo 14, páginas 232-235. Fuente: Bolen, Las diosas de cada mujer: una nueva psicología femenina.